¿Después? ¿Después de qué? Te preguntarás ¿En el ‘más allá’? ¿Acaso este es un blog religioso y no me he enterado? No, desde luego no van por ahí los tiros.
A lo que realmente me refiero es que existe vida después de esa tan temible palabra en los tiempos que corren: DESPIDO
Puedes llevar ‘x’ años trabajando en una empresa y un buen día, sin esperártelo te dicen que tienen que prescindir de tus servicios. Sin entrar a valorar si es un despido procedente o improcedente, justo o injusto, moral o inmoral… pero estás en la calle. Y te das cuenta que no sabes qué tienes que hacer en ese momento. Bien, lo primero es actualizar tu CV, sin un CV actualizado no vas a ningún sitio, y de hecho te lo llevas a todas partes, no sea que sacando la basura surja la oportunidad de tu vida y no la puedas aprovechar.
Esa es la primera opción, ponerte las pilas y buscar trabajo por cuenta ajena. Todos sabemos en qué consiste eso. Antiguamente (qué mayor soy), había que comprar los periódicos de anuncios, y mandar el CV por correo o llamar a un número de teléfono, y cuando ellos querían localizarte no tenían otra opción que llamarte a tu casa, por lo que incluías tu teléfono, el de casa de tus padres y hasta el de la vecina por si acaso. Por suerte, ahora es mucho más sencillo. El maravilloso mundo de Internet ha facilitado el mundo de la búsqueda de empleo y la selección de personal.
Suele ser la primera opción que nos planteamos en todos los casos, mandamos nuestro CV a las ofertas que más nos interesan, realizamos cien entrevistas, y al final, antes o después, mejor o peor, encontramos un trabajo.
Una variante de esta opción (llamémosla 1B) es recurrir a familiares / amigos / conocidos para que nos muevan entre sus contactos.
Otra posibilidad, si uno se lo puede permitir, es algo que siempre viene bien: Reciclarse. Todos tenemos alguna carencia, laboralmente hablando, y cada uno conoce las suyas perfectamente. Siempre podemos buscar un curso, master, MBA, o cualquier tipo de formación que se adecue a nuestras necesidades y objetivos. Tenemos mucho donde elegir en el mercado, presenciales y a distancia, de pago y gratuitos, de economía, idiomas o encaje de bolillos. Cada uno conoce esos puntos débiles que le gustaría reforzar y que piensa que le podrían ayudar en una posterior reincorporación al mercado laboral. Aquí debo añadir que deberíamos estar reciclándonos continuamente, y no esperar a vernos en la calle.
Una tercera opción es liarse la manta a la cabeza y crear tu propio negocio. Llevas años dentro del mercado laboral, y, de lo que has conocido, sabes lo que te gusta y lo que no. Todos hemos pensado alguna vez “yo esto lo haría de otra forma”, y hemos tenido ganas de asesinar a alguno de nuestros jefes. Da igual a lo que nos dediquemos, si somos un alto directivo o el primer escalón de la pirámide, lo importante es que somos buenos en nuestro trabajo y lo sabemos, y que todos tenemos algo que ofrecer que alguien, en algún sitio, necesita. Sólo tenemos que buscar a ese ‘alguien’ que nos está esperando, aunque él quizás todavía no lo sepa. Sí, al principio esta opción puede asustar un poco, pero piensa que también existe.
Así es como nació Secretaria Global.
Cada uno elige un camino, no los hay mejores ni peores, sólo piensa cuál es el tuyo, y ten claro, tal y como se titula este post, que efectivamente existe vida después.
3 comentarios:
100% de acuerdo, me ha gustado mucho el post, lo peor el tiempo que es muy duro y cuanto más pasa más difícil resulta pero está claro que las cosas no están bien y hay que ponerse las pilas, reciclarse es la clave. Suerte!
Muchas gracias Marta, como decimos en el post, hay opciones, sólo hace falta encontrar la nuestra. Nosotros hemos optado por la tercera de las planteadas, nunca dejando de lado la segunda.
Como ves, este Blog es bastante nuevo, y esperamos que nos sigas, porque tenemos muchas ideas que nos gustaría compartir con todos vosotros.
Mucha suerte a ti también, ya sabes que te seguimos y esperamos lo que tengas que contarnos.
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